Sueños

¿Cuáles son las consecuencias de que mi hijo no duerma lo suficiente?

Daniela Vega

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Daniela Vega

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Conoce las consecuencias de la falta de sueño en tu hijo. Consejos prácticos para abordar este desafío y garantizar un desarrollo saludable.

Subido el:

29/11/2023

Actualizado el:

29/11/2023

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Mi hijo amanece continuamente con dolor de cabeza, le cuesta muchísimo despertarse, no está lo suficientemente atento. Además durante el día permanece soñoliento; se queda dormido en el auto en trayectos cortos, además   le noto nervioso y de mal genio.  Estas son las preocupaciones de una mamá que observa estos síntomas que le indican que su hijo no está durmiendo lo suficiente.

¿Cuáles son las consecuencias de que mi hijo no duerma lo suficiente?

El cerebro de los niños está en pleno desarrollo, y el sueño es un proceso necesario para la reorganización de los circuitos cerebrales. Según estudios, la falta de sueño en los niños puede tener significativas implicaciones para su salud, en su desempeño escolar, en su estado emocional, en sus relaciones y en desarrollo general. “Patologías como la depresión, ansiedad,  comportamiento impulsivo y bajo rendimiento cognitivo en los niños están relacionados con la poca cantidad de sueño.” 

 

¿Cuánto tiempo necesita dormir tu hijo? 

Tu hijo, esa personita maravillosa y única, está en constante cambio desde que nace,  al igual que en la cantidad de horas que duerme. Sus patrones de sueño dependerán de su edad,  y de su etapa de crecimiento, de su actividad diaria, aun de su temperamento, y que solo mamá o la persona que lo cuida constantemente conocerán sus peculiaridades y sus necesidades individuales.  

Cuando escuchamos “lo bien que duerme” otro niño mientras mi hijo se despierta a menudo y siempre madruga por más tarde que se acueste, nos preguntamos qué es  lo “normal”. No hay que asustarse, ni comparar, porque cada niño es un mundo. Pero sí hay pautas planteadas por profesionales. 

 

La Asociación Americana de Pediatría recomienda las siguientes pautas:

  • Menos de 1 año: 12 a 16 horas al día
  • 1 a 2 años: 11 a 14 horas al día
  • 3 a 5 años: 10 a 13 horas al día
  • 6 a 12 años: 9 a 12 horas al día

Si llega la noche y pasa esto:

  • Se niega rotundamente ir a dormir
  • Tiene problemas para conciliar el sueño
  • Le cuesta quedarse dormido
  • Se despierta continuamente y no puede volver a dormirse
  • Sufre pesadillas

Y cuando ocurre nos preguntamos, si hoy ha sido un día tranquilo, ha pasado contento, ha jugado mucho, sin embargo, llega la tarde noche y se pone inquieto, no para, no obedece y sobre todo no quiere ir a dormir. Esas son las conversaciones que continuamente tienes, y optas por dejar que se duerma cuando quiera, y al siguiente día está cansado y el patrón de malas noches se repite afectando su salud, y alimentando ese círculo de negatividad. 

¿Qué puedes hacer?

Lo hora de ir a la cama nunca debe ser considerada como una especie de castigo u obligación, sino mas bien en un momento agradable tanto para el niño como para los padres, en la que se puede establecer una relación de complicidad y cariño, dejar de lado los problemas del día, es cuestión decidir tomar esa actitud positiva para disfrutar de tu pequeño. 

  • Revisa si tu hijo come demasiado en la noche,  porque puede provocarle pesadez en el estómago.  
  • Evita los productos azucarados que le estimulan a la hora de dormir. 
  • Los videojuegos y la televisión pueden alterarle, en las horas próximas al sueño.
  • Prepárate de antemano a bajar el ritmo de las actividades y propiciar momentos de calma.

Música, masajes, cuentos…

Para lograr que tu hijo duerma lo suficiente hay que procurar llevarle pronto a la cama, sin excusa alguna para lo contrario. Es muy importante establecer una hora para que se acueste, decirle para que la asuma y seguir una serie de pautas que se repitan cada día para que se conviertan en una rutina. El baño, la cena, la música, un masaje... pueden ser herramientas que ayuden a acostarlos antes.

En Storybook App encuentras masajes guiados, cuentos y música para construir esa rutina nocturna e impulsar el buen dormir de tu pequeño. El masaje trae un efecto positivo en el sueño ya que la estimulación de la piel influencia en las áreas del cerebro que se relacionan con el sueño, y también resulta muy positivo en el área del apego, contribuyendo en establecer una relación más cercana con tu hijo. 

Los cuentos ayudan a conciliar el sueño, reducen la ansiedad, y fomentan el equilibrio emocional. Los sonidos de la música brindan calman y tranquilidad además de favorecer un sueño profundo y reparador. Si realizas estas actividades constante y correctamente, beneficias al establecimiento de estructuras saludables de pensamiento y conducta en tu hijo que influirá en sus relaciones interpersonales y en su desarrollo psicosocial. 

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